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Vía Crucis 2021

Vía Crucis 2021. Continuemos formando Iglesia doméstica, saboreando la Palabra de Dios, esta ha sido nuestra mayor gracia en este tiempo de pandemia, en dónde los muros de los templos han sido traspasados para llegar a las paredes de nuestros hogares.

Vía Crucis 2021

Primera Estación: Jesús en el huerto de los Olivos.

 

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Van a una propiedad, cuyo nombre es Getsemaní, y dice a sus discípulos: «Sentaos aquí, mientras yo hago oración.» Toma consigo a Pedro, Santiago y Jua, y comenzó a sentir pavor y angustia. Y les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad.» y adelantándose un poco, caía en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora. Y decía: «¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.» Mc 14, 32-36

 

Señor enséñanos a redimir a aquellos que sufren en los momentos de encrucijadas, en dónde su vida se encuentra al límite. Que podamos ser cercanos, de escucha y buena compañía, sobre todo para aquellos que están afrontando la depresión y el sin sentido de sus vidas.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Segunda Estación: Jesús es traicionado por Judas y es arrestado.

 

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Todavía estaba hablando, cuando de pronto se presenta Judas, uno de los Doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, de parte de los sumos sacerdotes, de los escribas y de los ancianos. El que le iba a entregar le había dado esta contraseña: «Aquel a quien yo dé un beso, ése es, prendedle y llevadle con cautela.» Nada más llegar, se acerca a él y le dice: «Rabbí», y le dio un beso. Ellos le echaron mano y le prendieron. Mc 14,43-46

Señor enséñanos a consolar a los que sufren traición, a reconocer cuando traicionamos a alguien; que podamos mostrar el valor de la confianza en ti, el Dios fiel que nunca abandona. Que podamos aportar en nuestras familias la confianza y la verdad, para que la justicia sea más grande en la sociedad. Te pedimos por todos los inocentes que son acusados injustamente.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Tercera Estación: Jesús es condenado por el Sanedrín.

V.  Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Los sumos sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando contra Jesús un testimonio para darle muerte; pero no lo encontraban. Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y poniéndose en medio, pregunto a Jesús: «¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?» Pero él seguía callado y no respondía nada. El Sumo Sacerdote le pregunto de nuevo: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?» Y dijo Jesús: «Sí, yo soy, y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo.» Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?» Todos juzgaron que era reo de muerte. Mc 14, 55, 60-62,64

Son las autoridades, los que tienen el poder quienes no reconocen al Hijo de Dios, no reconocen los actos de amor y libertad, pidamos por tantos jóvenes y personas de corazón joven para que no pierdan el gozo de aceptarse y de acoger el valor de sus acciones y decisiones.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Cuarta Estación: Jesús es negado por Pedro.

V.  Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Estando Pedro abajo en el patio, llega una de las criadas del Sumo Sacerdote y al ver a Pedro calentándose, le mira atentamente y le dice: «También tú estabas con Jesús de Nazaret.» Pero él lo negó: «Ni sé ni entiendo qué dices», y salió afuera, al portal, y cantó un gallo. Le vio la criada y otra vez se puso a decir a los que estaban allí: «Este es uno de ellos.» Pero él lo negaba de nuevo. Poco después, los que estaban allí volvieron a decir a Pedro: «Ciertamente eres de ellos pues además eres galileo.» Pero él, se puso a echar imprecaciones y a jurar: «¡Yo no conozco a ese hombre de quien habláis!» Inmediatamente cantó un gallo por segunda vez. Y Pedro recordó lo que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.» Y rompió a llorar. Mc. 14, 66-72

Señor ayúdanos a recuperar la integridad y la dignidad de quienes somos, a valorar cada trabajo por mas humilde que sea, que demos el valor a las personas por su ser, que no neguemos la existencia de nadie por discriminación; por el contrario que fortalezcamos los lazos de amistad y afecto sin miedo al que dirán.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Quinta Estación: Jesús es condenado a muerte por Pilato.

V.  Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Y levantándose todos ellos, le llevaron ante Pilato. Comenzaron a acusarle diciendo: «Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo Rey.» Pilato le pregunto: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Él le respondió: «Sí, tú lo dices.» Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: «Ningún delito encuentro en este hombre.» Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes Pilato sentenció que se cumpliera su demanda. Lc 23, 1-4,23-24

Señor enséñanos a redimir a aquellos que sufren atropellos en su diario vivir, a reconstruir la dignidad de tantos inocentes y a fortalecer la autoestima de quienes se encuentran humillados. Porque no solo se mata a la persona cuando ya no respira, también se asesina con la destrucción de su ser existencial, en la profundidad de sus emociones y sentimientos.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


 Sexta Estación: Jesús es flagelado y coronado de espinas.

V.  Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado. Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. Le desnudaron y le echaron encima un manto de purpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y e su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban e la cabeza. Mt. 27, 26-30

El flagelo y la corono de espinas son la ironía de quienes se burlan de Jesús, Señor que comprendamos que muchas veces la burla cotidiana afecta y mina la a la persona, que nos reparemos con comentarios y acciones que nos hagan sentir el valor de ser Hijos de Dios. Compartiendo la buena vibra de Dios.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Vía Crucis 2021

Séptima Estación: Jesús carga la cruz.

V.  Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota. Jn 19, 16-17

En tantas cruces pesadas de la sociedad que experimentamos cada día, pidamos al Señor la capacidad de discernir cuales cruces son producto de la entrega al otro; y cuáles son las cruces que confundimos con las cadenas del ser, el tener y el poseer. Porque que la cruz de Cristo es el resultado de asumir su Misión que no tiene relación alguna con las tentaciones que sufrió en el desierto. Pidamos por quienes entregan su esfuerzo y voluntad por realizar un mundo mejor.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Octava Estación: Jesús es ayudado por Simón el Cirineo a llevar la cruz.

V.  Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Y obligaron a uno pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. Mc 15,21

En medio de los que haceres cotidianos ayudemos al necesitado, no solo a los necesitados evidentes, también a los cercanos, a aquellos que muchas veces consideramos que no nos necesitan, incluso ayudemos al cuidado de la naturaleza que también necesita de nuestra sensibilidad para para el consumismo desenfrenado.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Novena Estación: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose a ellas, dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos.»  Lc 23, 27-28

El Papa Francisco nos ha venido invitando constantemente a vivir una cultura del encuentro y que encuentro más reconfortante, cuando se dan n los momentos de aflicción, no dejemos que la indiferencia nos deje vacíos, que el encuentro sea de calidez, de reconfortar (de reconfortarnos) y de aprendizaje en lo humano.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Décima Estación: Jesús es crucificado.

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Le crucifican y se reparten sus vestidos, echado a suertes a ver qué se llevaba cada uno. Era la hora tercia cuando le crucificaron. Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: «El Rey de los judíos.» Mc 15, 24-26

Jesús está clavado está inmóvil, está atado, soltemos y rompamos las cadenas que nos matan. Reparemos en aquellas actitudes que nos dejan anclados en un punto fijo, que nos mantienen como muertos, que encontremos la fortaleza que Dios nos brinda para asumir el momento de dificultad.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Undécima Estación: Jesús promete su reino al buen ladrón.

V.  Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!» Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.» Jesús le dijo. «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.»  Lc 23, 39-43

Asumiendo nuestras responsabilidades y el deseo hondo de nuestros corazones busquemos a Dios. Los momentos de pecado no nos definen en la totalidad de nuestro ser, es el proceso de seguir en la búsqueda de a donde vamos y de a donde quisiéramos ir lo que puede dar un final diferente a nuestra existencia.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Vía Crucis 2021

Duodécima Estación: Jesús en la cruz, su madre y el discípulo.

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.  Jn 19, 26-27

Señor te pedimos por todas nuestras familias y por aquellos que, si compartir nuestros lazos sanguíneos también son familia, porque la familia debe ser el lugar seguro a donde podemos retornar, las personas de quienes nos podemos fiar. Ayúdanos Señor a ser familia con la solidaridad y la búsqueda del bien común.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Decimotercera Estación: Jesús muere en la cruz.

V.  Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu» y, dicho esto expiró. Lc 23, 44-46

Tantas muertes cada día, tanto dolor, familias rotas, esperanzas enterradas. Pero la muerte no es la ultima palabra, aquellos que mueren aún están con nosotros, no solo en las fotos y el recuerdo, también en los momentos compartidos, las alegrías y tristezas, las enseñanzas y los desafíos que nos han dejado, ellos perduran en la semilla que han dejado en nuestros corazones. En la entrega de sus vidas por cada uno de nosotros.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado.

V.  Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. Jn 19,41-42

Somos parte de este mundo y no nos llevamos nada, nuestros cuerpos al igual que el de muchos serán sepultados y otros tanto incinerados. Que este volver a ser parte de la naturaleza no suceda al final de nuestras vidas. Señor permítenos descubrir la belleza de conservar la creación, de abonar el huerto en donde descansen nuestros cuerpos. Cuidar del jardín de nuestras vidas y admirar la belleza del entorno, una belleza que es pura creación tuya.

 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


 Decimoquinta Estación: Jesús resucita de entre los muertos

 

Pero él les dice: “No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde lo pusieron. Mc 16, 6

¡Ha resucitado!

Resucitemos con Cristo, resucitemos al mundo en el cuidado de la creación y del hermano.

“Sufrir con el otro, por los otros; sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de humanidad, cuya pérdida destruiría al hombre mismo.” … SPE SALVI #39